
Las Arpías, la novedosa obra teatral producida por G. Varela y dirigida por el actor Humberto Zurita, se presentó en Veracruz la noche del martes dejando buenos comentarios ante el público, que aún sin llenar el renovado Teatro de la Reforma, les gustó, sobre todo por las actuaciones sobresalientes -unas más que otras- de las ocho actrices integrantes de la compañía.
Montaje brillante, desde la escenografía de una enorme casa edificada en la nada, y con la presencia de unas moradoras que viven es esta época, aunque también pueden situarse en medio de situaciones atemporales y entre la nada, sólo como marionetas movidas por el destino, y tratando de encontrar una asesina de un muerto que nunca vemos en escena; mucho humor negro que nos recordó el estilo del dramaturgo veracruzano Hugo Argüelles y su obra La Ronda de las Arpías, aunque la publicidad nunca le acreditó.
Asistimos a la primera función -programada a las 7:00 p.m., con el deber de querer entrevistar con tiempo a las actrices que así lo desearan, y era muy factible por la disposición de ellas, así como del empresario veracruzano Antonio Camacho, aunque, ¡oh!, apareció el primer y único incidente de la noche: En el interín de ambas funciones, y donde acudimos los reporteros de espectáculos siempre a realizar y/o cazar las entrevistas, el mencionado empresario nos comunicó que por órdenes de la empresa nadie de la compañía daría entrevistas y que tampoco querían cámaras cerca de sus camerinos.
O sea, ni más ni más; con la pena guardamos nuestras expectativas de alcanzar una estrella, y a guardar cámaras y micrófonos, para otra ocasión será, aunque quedó flotando la duda del por qué ese cambio tan repentino de actitud del productor y allegados del señor Varela; trascendió en los pasillos -sin el afán de intrigar-, que uno de los protagonistas de una telenovela grabándose en la ciudad y el estado llegó de incógnito, para admirar la segunda representación, acompañado de otro novel actor de la misma telenovela, y hubo quien lo escucho clamar u ordenar ¡No quiero a nadie de la prensa a mi alrededor!, cumpliéndole su deseo..., en fin.
Antes del inconveniente y de la primera función, faltando 25 minutos para las siete, llegó el primer bloque de actrices: Doña María Rubio -cubriendo con una mascada su boca porque el nortecito empezaba a arreciar-, saludo amablemente pero no detuvo sus pasos para que imprimiéramos alguna imagen; lo mismo hizo la eximia Magda Guzmán, más amable en sus saludos, y caminando de prisa; luego apareció La Divina Ofelia Medina, sonriente y ecuánime, alcanzó a mencionar: Al rato, con mucho gusto platico con ustedes, y subió la nuevita escalera de caracol, ayudada por Nacho Gómez en la subida de la maleta de tamaño regular; Ana Patricia Rojo, ya enfundada en el sexy jean con que aparece en la obra, dijo también a las carreras...Hola, hola, muak, qué tal, con permiso; ¡okey, bye!; Paty Reyes Spíndola, más regia y diplomática dijo en su acelerado andar: Con permiso, muy amables por su apoyo.
Ya faltando 10 minutos para la 7, regresó el autobús, con las actrices restantes:
Victoria Ruffo, sencilla y con una sonrisa angelical;Adriana Fonseca, la que más platicó, tanto que se detuvo y contestó dos que cinco preguntas, además se dejó aplicar la pulsera de tela con el lema de Actitud positiva de la televisora local; el final del desfile del elenco de Las Arpías, le tocó a la actriz y bailarina cubana Niurka Marcos, respondiendo sólo adioses a las preguntas o piropos de los reporteros apostados esperando las respuestas...Adiós, adiós, adiós, gritaba a cien por hora y ya de espaldas como quien perdonaba la vida, o dicho en palabras llanas Dándole el avión a quien lo quisiera abordar.


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